Este perfil cultural público está pendiente de una historia publicada.
Peru
Nombres y región
Northern Peruvian Amazon (Amazonas, Loreto, Cajamarca and San Martín regions), Marañón river basin
Nombres preferidos
Awajún
También conocido como
Aguaruna · alternateAwajun · alternate
Historia
Lectura pública de la historia
Lectura actual
Historia
Awajún es la adaptación que el propio pueblo hizo del nombre colonial «aguaruna» a su sistema fonético, y desde los años dos mil ha desplazado en gran medida a la forma antigua en el uso oficial peruano. En su lengua también se nombran aents, «gente» o «personas verdaderas». Pertenecen a la familia chicham —el conjunto llamado durante mucho tiempo jíbaro en la literatura y rebautizado cada vez más como aents chicham a pedido de sus hablantes— junto con los wampis, los achuar y los shuar, pueblos que comparten lengua, parentesco y una historia de resistencia al dominio ajeno. Ni el Estado incaico ni la Corona española lograron someterlos, y ese antecedente de autonomía es central en la manera en que los awajún se presentan hoy. Viven en el norte de la Amazonía peruana, donde los Andes se encuentran con la llanura, en los departamentos de Amazonas, Loreto, San Martín, Cajamarca y Ucayali, a lo largo del alto Marañón y sus afluentes: el Nieva, el Cenepa, el Santiago, el Potro, el Apaga, el Yurapaga y el Mayo. Las cifras dependen de la medida empleada. El censo peruano de 2017 registró 37 693 personas que se autoidentificaron como awajún a nivel nacional, 56 584 que aprendieron la lengua awajún en la niñez y unas 70 468 personas residentes en localidades que el Estado clasifica como awajún. Según el criterio de lengua, son el segundo pueblo indígena amazónico más numeroso del Perú, después de los asháninkas. La autocomprensión awajún concede mucho peso a la fortaleza de carácter, a las experiencias visionarias por las que una persona adquiere resolución y a la relación entre las mujeres y la chacra de yuca, idea condensada en la figura de Nugkui, asociada a las plantas cultivadas y a la arcilla con que se hace la cerámica.
El país awajún se asienta sobre una transición dramática. Al oeste se levantan las últimas cadenas andinas, sobre todo la Cordillera del Cóndor en la frontera con el Ecuador, una hilera de mesetas de arenisca con suelos inusuales y una flora que casi no existe en otra parte. Al este el terreno cae hacia el bosque húmedo de llanura, y entre ambos el Marañón se abre paso por el Pongo de Manseriche, un desfiladero angosto que siempre ha sido la puerta entre la sierra peruana y la planicie amazónica. Los afluentes —Cenepa, Nieva, Santiago, Chiriaco, Potro, Apaga, Mayo— son rápidos, claros y pedregosos en sus tramos altos, y el poblamiento los sigue de cerca, porque el fondo de valle guarda el suelo trabajable y los ríos son los caminos. Llueve mucho todo el año, con un período más húmedo aproximadamente de diciembre a abril, cuando los ríos crecen, el desplazamiento se complica y las chacras de tierra baja quedan en riesgo. Históricamente las familias awajún vivían dispersas, cada una en su propio claro y a una distancia defendible de la siguiente; la llegada de carreteras, escuelas bilingües y postas de salud en la segunda mitad del siglo XX concentró a muchas familias en caseríos, un cambio que reorganizó la vida cotidiana. El Estado ha creado áreas protegidas en partes de este territorio, entre ellas el Parque Nacional Ichigkat Muja – Cordillera del Cóndor, establecido en 2007, y la contigua Reserva Comunal Tuntanain. Los límites del parque siguen siendo motivo de reclamo: las organizaciones awajún y wampis habían acordado en las negociaciones de Huampami, en 2004, un área mucho mayor, y la versión finalmente creada se redujo de manera sustancial, dejando fuera de protección zonas ricas en minerales.
El awajún (código ISO agr) es una lengua chicham, estrechamente emparentada con el wampis, el achuar-shiwiar y el shuar; la familia se llamó jíbaro durante casi todo el siglo XX, pero cada vez se prefiere aents chicham, «el habla de la gente», tanto entre hablantes como entre investigadores que trabajan con ellos. La variación interna entre las cuencas del Marañón, el Cenepa, el Nieva y el Mayo es moderada y mutuamente inteligible. El censo de 2017 registró 56 584 personas que aprendieron el awajún como primera lengua, bastantes más que las 37 693 que se autoidentificaron como awajún en la pregunta étnica, y la lengua está clasificada como vital: los niños siguen adquiriéndola en casa en casi todo el territorio. El alfabeto oficial normalizado, de veintiuna grafías, quedó fijado por la Resolución Ministerial 303-2015-MINEDU, resolviendo décadas de escrituras divergentes. La producción escrita tiene aquí una historia larga para los estándares amazónicos: el Vocabulario aguaruna del Amazonas de Mildred Larson fue publicado por SIL International en 1966, y hoy el awajún se usa en textos escolares, materiales de salud, traducción jurídica y radio comunitaria. La educación intercultural bilingüe está extendida y hay docentes awajún formados en programas amazónicos de formación magisterial desde los años ochenta, lo que hace de los educadores awajún uno de los mayores cuerpos profesionales indígenas del Perú, aunque los informes sobre calidad escolar, rotación docente e infraestructura en la región son sistemáticamente críticos. Un género verbal importante, el anen, es una categoría de habla formulaica cantada en voz baja y dirigida a plantas, animales, parientes o a un resultado concreto. Se reconoce ampliamente que los anen existen y la literatura etnográfica los nombra, pero cada anen es propiedad personal y sus palabras no se tratan como públicas.
La yuca gobierna el día awajún. Los hombres abren las chacras en el bosque y las queman; después las siembran y las trabajan casi por completo las mujeres, que plantan con un wái, un bastón de siembra de madera dura de pijuayo, y que entienden la relación con el cultivo como un vínculo personal que exige cuidado y palabra. Una chacra reúne yuca amarga y dulce, plátano, sachapapa y pituca, maíz, maní, frijol, caña, algodón, ají y frutales. Los estudios de dieta en comunidades awajún han encontrado consumos diarios de yuca superiores al kilo en mujeres adultas, en su mayor parte como raíz sancochada y como la cerveza de yuca fermentada que en la región se llama masato, que se bebe a lo largo del día y se ofrece a las visitas como cosa natural. El pescado se cocina en patarashca —envuelto en hojas de bijao con hierbas y puesto sobre las brasas— o se ahúma; los alimentos del bosque suman frutos de palmera como la uvilla, miel silvestre y los gruesos suris que se sacan de los troncos de palmera derribados. La caza busca sajino y huangana, sachavaca, venado colorado, majaz y aves, y tiene doble propósito: aporta carne y también los dientes, plumas, pieles y huesos que se usan en adornos y objetos rituales; la lanza de madera de palmera y la cerbatana han cedido en gran medida ante la escopeta. La artesanía se divide por género: los hombres hacen soga, cestos, canoas y tejidos, y las mujeres hacen cerámica y adornos de cordelería. Desde alrededor de 1970 los cultivos comerciales han rehecho la economía, con café, cacao, arroz y plátano sembrados para el mercado, vendidos en los pueblos del corredor vial del Marañón y organizados cada vez más mediante asociaciones de productores.
La cerámica awajún es el arte awajún más conocido y una de las tradiciones alfareras más apreciadas de la Amazonía. La hacen íntegramente las mujeres, con arcilla recogida en fuentes ribereñas determinadas, levantada por rollos y no torneada, raspada hasta afinarla con una corteza de calabaza, secada, pintada y luego cocida a fuego abierto; todavía caliente, la vasija se sella con resina vegetal, que penetra en la superficie y deja un brillo duro y levemente ambarino. El repertorio es funcional y se nombra por forma —una olla de boca ancha para cocinar, una tinaja alta para agua o masato y el cuenco bajo en que se sirve el masato a la visita— y la decoración consiste en bandas geométricas finas, tramados, zigzags y motivos escalonados en engobe rojo, negro y blanco, trazados a mano alzada y derivados de patrones observados en animales, plantas y agua. El Perú declaró los conocimientos y prácticas asociados a la cerámica awajún patrimonio cultural de la nación en 2017, y en diciembre de 2021 la Unesco los inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, citando tanto el conocimiento ambiental implicado como el hecho de que son las mujeres quienes lo sostienen. Las artesanías masculinas abarcan cestería, soga, canoas y tejido de algodón, incluida la prenda envolvente que visten los hombres, además de tocados de plumas armados con plumaje de tucán y guacamayo, a veces rematados con cintas de algodón y cabello humano. Las mujeres hacen y usan collares y cinturones de chaquira ensartados con semillas y conchas que suenan al caminar. Los rostros se pintan con achiote rojo y huito negro en diseños lineales finos. La música incluye tambores, flautas y cantos de danza; el repertorio personal de los anen es restringido y no se describe aquí.
Los awajún poseen tierras comunales tituladas en cuatro regiones del Perú y cuentan con una de las redes organizativas indígenas más antiguas y densas del país. El Consejo Aguaruna y Huambisa, fundado en 1977 para representar a los awajún junto con los wampis vecinos, fue central en el surgimiento del movimiento nacional y en la creación de la coordinadora amazónica COICA; OCCAAM se formó en 1975, y en los años ochenta y después aparecieron ODECOFROC en el Cenepa, FECONARIN en el Nieva, FECOHRSA y otras, además de la federación de mujeres FEMAAM, creada en 2002. Estas instancias trabajan junto a la organización nacional AIDESEP. El hecho reciente más definitorio es el enfrentamiento de Bagua del 5 de junio de 2009, cuando las protestas contra decretos legislativos que afectaban la tierra indígena terminaron en una violencia que dejó 33 muertos: 23 policías, cinco pobladores de Bagua y cinco manifestantes indígenas, además de un efectivo nunca hallado. El episodio condujo directamente a la Ley de Consulta Previa peruana de 2011. Las presiones actuales se concentran en la Cordillera del Cóndor, donde la minería aurífera ilegal en el Cenepa y el Santiago ha traído contaminación por mercurio y donde las concesiones mineras, en particular las de la empresa Afrodita, llevan dos décadas en disputa; los límites recortados del Parque Nacional Ichigkat Muja siguen impugnados. Las carreteras, el interés petrolero y la tala añaden tensión. Las organizaciones awajún también reclaman al Estado por los servicios de salud y por los casos documentados de abuso sexual de escolares por parte de docentes en comunidades awajún, un escándalo que motivó investigaciones y sanciones a nivel nacional. Hoy hay profesionales awajún en educación, derecho, salud y política regional.
La tela awajún se hacia con algodon cultivado en la chacra familiar y tejido en un telar sencillo, vertical o estacado; la base de datos del Ministerio de Cultura del Peru registra el dato llamativo de que el tejido en telar era trabajo de hombres, inversion del patron shipibo y de la mayoria de los vecinos amazonicos, aunque la atribucion no es universal en la bibliografia y conviene senalarla. Las dos prendas con nombre son el itipak, pano envolvente ceniido con faja que visten los varones, y el buchák o tarach, vestido de una pieza que se ata sobre un hombro y se cine a la cintura en las mujeres; ambos eran de tejido llano y a bandas, no figurados. Sobre ellos van los adornos que cargan el diseno: el tawasap, corona de plumas de tucan y otras aves; anchos collares, fajas y tocados de chaquira de vidrio, hoy la artesania awajún mas visible comercialmente; sartas de semillas, elitros iridiscentes de escarabajo y dientes de animales; y pintura facial y corporal con achiote, llamado ipak, y huito. Aparte del telar, las mujeres anillan fibra de chambira en bolsas y hamacas y tejen canastas con bejucos del monte, y las calabazas sirven de recipiente. El tejido de algodon se ha reducido mucho, desplazado por la tela de fabrica, y los relatos publicados difieren sobre si sobrevive como practica viva o sobre todo como recuperacion; la chaquira y la chambira, en cambio, estan en auge. Los textiles y la chaquira awajún se venden por asociaciones de mujeres artesanas de Condorcanqui, Bagua y San Martin, en las ferias Ruraq Maki del Ministerio de Cultura en Lima y cada vez mas por colaboraciones de diseno, con piezas que ingresan a colecciones nacionales de artesania y a exposiciones de premios.
La ceramica awajún es la artesania mejor documentada de los cuatro pueblos aqui reunidos, inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco el 14 de diciembre de 2021 y declarada Patrimonio Cultural de la Nacion peruana en 2017. Las alfareras extraen dúwe, arcilla humeda y ductil, de terrenos humedos junto a quebradas y cochas, y la templan con yukuúku, ceniza de corteza quemada de apacharama, que actua como fundente para que la pieza resista la coccion sin agrietarse. Las vasijas se levantan a mano con hasta seis tecnicas distintas segun la forma, y luego se alisan, se brunen y se cuecen. Los materiales de acabado tienen tanto nombre como la arcilla: ipak, el achiote, para el rojo; kayushik agantin, carbon a menudo de guaba mezclado con latex, para el diseno negro; hojas de duke para impermeabilizar; yukáip, la exudacion cerosa del arbol de lacre; daúm y chípa, latex de leche caspi y copal; y shijíkap, resina dura de troncos maduros de copal usada para sellar. La geometria pintada se llama chachamamu y se describe publicamente como evocacion de montanas, estrellas, marcas de animales, hojas y peces. Entre las formas nombradas estan el amamuk, gran vasija decorada para beber masato; los buwits, tinajas recubiertas de resina donde se prepara el masato; el yukún, forma de copa negra que antiguamente servia para agua caliente, guayusa o un purgante matinal; y el pinig, cuenco redondo para alimentos y masato, cuyas versiones decoradas usan autoridades y visionarios. La produccion es exclusivamente femenina y la transmiten oralmente las dukúg, ancianas sabias, como parte del dékamu, el conocimiento ancestral, y las mujeres awajún la enmarcan publicamente en Nugkui, el ser al que se atribuye la arcilla y el cultivo, y en el shiig pujut, el buen vivir. Las piezas circulan por Ruraq Maki y estan en colecciones nacionales peruanas.
El canto awajún se divide publicamente en dos categorias con nombre. Los anen son cantos de poder dirigidos a personas, animales, plantas y seres como Nugkui, usados en relacion con la horticultura, la caza, el cortejo y antiguamente la guerra; son de propiedad individual, se ensenan en confianza y sus textos no son bien publico, de modo que aqui no se reproduce ninguno. Los nampet son los cantos sociales y festivos que se entonan en las reuniones, valorados publicamente como despliegue de ingenio, alusion y destreza verbal, y son estos los que circulan libremente, se interpretan en aniversarios y se graban. Los cantos de chacra de las mujeres dirigidos a Nugkui y a los cultivos son un genero muy reportado, cantados en la chacra, donde la ficha del Ministerio de Cultura senala que ese espacio funciona ademas como lugar donde las mujeres intercambian confidencias y se transmiten cantos en privado. Los instrumentos llevan nombre awajún: tumank, arco musical de boca con cuerda de chambira; peem, flauta traversa de cana; pinkui, otro aerofono; pijun, flauta de seis agujeros hecha de hueso de venado; kitag o chak, instrumento frotado de madera de balsa con cuerda de chambira; tampur, tambor de doble parche; y sonajas y fajas de cascabeles de semillas y conchas que visten los danzantes. Las ocasiones son la reunion de masato, los matrimonios, los aniversarios comunales, las fiestas escolares y las asambleas de las federaciones awajún. La musica awajún llega al publico por el centro de recursos interculturales del Ministerio de Cultura, la radio regional y en lenguas indigenas, presentaciones en ferias culturales nacionales y grabaciones de artistas awajún en video y plataformas de streaming. La transmision corre por las escuelas interculturales bilingues y la ensenanza familiar; la del anen se mantiene privada por diseno.
La vida ceremonial publica awajún de hoy transcurre por la hospitalidad y la asamblea. La reunion de masato es la ocasion estandar: al visitante se le recibe en el tankamash, la mitad delantera de la casa, se le sienta y se le sirve masato antes de plantear cualquier asunto, y ese protocolo sigue siendo normativo y se describe abiertamente. Los aniversarios comunales, los matrimonios, las fiestas escolares y las asambleas de federaciones como ODECOFROC y el Consejo Awajún y Wampis forman el calendario publico fijo, y desde 2009 la conmemoracion anual del enfrentamiento de Bagua cada 5 de junio se ha vuelto un acontecimiento ceremonial y politico publico de primer orden. La alfareria misma es enmarcada publicamente por las mujeres awajún como practica etica y ceremonial ligada a Nugkui y al shiig pujut, el buen vivir, y la inscripcion de la Unesco de 2021 hizo visible ese encuadre internacionalmente dejando el gobierno del conocimiento en manos de las comunidades. El complejo historico de la tsantsa, el tratamiento de la cabeza de un enemigo, esta documentado en el registro etnografico y museistico, ya no se practica, y los museos han venido devolviendo esos restos; aqui se nombra como historia, no se describe. Otras practicas son reconocidas como existentes en fuentes publicas y ahi se dejan: la busqueda de vision de los jovenes en cascadas para encontrar al ajútap y la práctica del tabaco asociada a las mujeres y a la chacra. La propia ficha del Ministerio de Cultura senala que los awajún mantienen una reserva deliberada sobre estas ceremonias. Sus secuencias, cantos, sustancias y contenido son restringidos, pertenecen a los awajún y no se exponen aqui en ninguna forma.
La salud cotidiana awajún se apoya en el conocimiento domestico de plantas, y las fuentes publicas son explicitas en que las mujeres han tenido desde hace mucho una experiencia reconocida en ello, en particular en remedios de hierbas, parto y cuidado posparto, aprendida en la chacra y en la casa y no por instruccion formal. El saber especializado esta con los curanderos comunales y con el iwishín; en la práctica las familias consultan a un conocedor de la casa, luego a un curandero y luego a la posta, de forma sucesiva. Entre las plantas que lo publicado ya situa en contextos de salud awajún estan la sangre de grado, la una de gato, el chuchuhuasi, el toe y la ayahuasca; ese es el nivel en que se nombran aqui y nada mas. En esta ficha no aparece preparacion, parte de la planta, cantidad, combinacion ni metodo, y nada de eso debe buscarse aqui: es conocimiento especializado, es inseguro fuera de su contexto y es propiedad intelectual colectiva de las comunidades awajún, protegida en el Peru por la Ley 27811 de conocimientos colectivos de los pueblos indigenas. La ficha del Ministerio de Cultura senala un problema documentado: el conocimiento de plantas se ha ido erosionando conforme los promotores de salud varones asumieron la distribucion de farmacos, desplazando la autoridad de las mujeres que lo sostenian. En biopirateria los awajún son centrales en uno de los casos mas estudiados del mundo. Desde 1994 el proyecto International Cooperative Biodiversity Group en el Peru, que reunio a la Universidad de Washington, universidades peruanas y la empresa Searle-Monsanto, negocio consentimiento informado previo y acuerdos de licencia con federaciones aguaruna sobre plantas medicinales y conocimientos, con un Fondo Aguaruna y titularidad conjunta de patentes. Se cita a la vez como modelo pionero de reparto de beneficios y como caso de negociacion desigual, y colapso comercialmente cuando el socio corporativo se retiro.
La casa awajún es la jega, y la forma tradicional es una construccion grande de planta eliptica u ovalada, con paredes de tablillas rajadas de pona, techo alto y empinado cubierto de hoja de palmera, sin ventanas y con una puerta en cada extremo. El interior se divide por genero y funcion segun el patron compartido por los pueblos jivaro: el tankamash es la mitad delantera, masculina, donde se recibe y se sienta a los visitantes en bancas, se sirve masato, trabajan los hombres y se atiende a los de afuera; el ekent es la mitad trasera, femenina, con los fogones, las plataformas de dormir, las tinajas de masato, las ollas y los animales menores, y a la que un visitante entra solo por invitacion. Se entra siempre a la casa por el tankamash, y un tabique de cana o tablillas puede separar ambas mitades. El analisis arquitectonico publicado mas detallado de esta disposicion, incluido el papel simbolico del poste central, procede de casas shuar del Ecuador y se aplica a los awajún con cierta cautela, lo cual conviene senalar. Las casas se levantaban en alto junto a una quebrada, rodeadas por la chacra de yuca de la mujer, historicamente dispersas a razon de una o pocas viviendas por sitio y reconstruidas cada varios anos cuando se agotaban el techado y las chacras. Desde la ley de comunidades nativas de 1974 la mayoria de los awajún vive en comunidades tituladas y nucleadas junto a rios y carreteras, con escuela, posta, local comunal y campo de futbol. La practica actual favorece plantas rectangulares, tablas aserradas, pisos elevados, calamina y cemento, mientras que se levantan deliberadamente grandes edificios comunales en forma de maloca para asambleas, escuelas y centros artesanales como afirmaciones publicas de identidad.