Akiaboro Kayapó - Kayapo - 149656.jpg

Perfil de pueblo

Kayapó

Los kayapo se autodenominan mebengokre, nombre que suele traducirse como "gente del lugar de las grandes aguas." Son un pueblo de habla je septentrional del Brasil central, cuya lengua pertenece a la familia je y se habla en varios subgrupos, entre ellos los xikrin, mekragnoti y metyktire. Sus aldeas se ubican al sur del rio Amazonas, en una vasta extension de los estados de Para y Mato Grosso, a lo largo del rio Xingu y sus afluentes, donde la selva se encuentra con la sabana. La aldea mebengokre clasica se construye como un circulo de casas en torno a una plaza central con una casa de los hombres, y la vida social se organiza mediante clases de edad, ceremonias de transmision de nombres y una elaborada pintura corporal y arte plumario que codifican la identidad social. La subsistencia se basa en la agricultura itinerante, la caza, la pesca y la recoleccion, sustentadas en un conocimiento ecologico minucioso: los investigadores han documentado cientos de especies vegetales cultivadas y manejadas por los kayapo. Desde los anos ochenta, los kayapo se han convertido en actores politicos de proyeccion internacional, con campanas contra las grandes represas del Xingu, incluida Belo Monte, y una negociacion firme con el Estado brasileno. Sus Tierras Indigenas reconocidas, entre ellas Kayapo, Menkragnoti, Bau y Capoto/Jarina, protegen en conjunto del orden de once millones de hectareas de selva, uno de los mayores bloques de bosque tropical protegido del mundo. Entre las presiones documentadas figuran la mineria ilegal de oro con contaminacion por mercurio, la tala ilegal, el avance del agronegocio y los proyectos hidroelectricos, que las organizaciones kayapo siguen vigilando y resistiendo.

Brazil

Nombres y región

Xingu and Iriri river regions

Nombres preferidos

Kayapó

También conocido como

Mẽbêngôkre · self designation

Historia

Lectura pública de la historia

Lectura actual

Historia

El pueblo que los registros brasileños llaman Kayapó se denomina a sí mismo Mẽbêngôkre, nombre que suele traducirse como la gente del nacimiento del agua, o quienes vienen de entre las aguas: una autoubicación en las cabeceras y no en las desembocaduras por donde llegaron los forasteros. Kayapó es una palabra de los vecinos, incorporada al portugués y glosada en general como los que parecen monos, en alusión a las danzas con máscaras; sobrevive en los documentos oficiales, pero Mẽbêngôkre es el término que las comunidades usan para sí mismas. Sus aldeas se dispersan por el sur de Pará y el norte de Mato Grosso, en la Amazonía sudoriental, a lo largo de los cursos altos de afluentes del Xingu como el Iriri, el Fresco y el Bacajá. En conjunto, las tierras que ocupan forman uno de los mayores territorios indígenas de bosque continuo del planeta, un muro verde frente al frente de deforestación que avanza desde el sur y el este.

Las cifras varían según el método de conteo. El Instituto Socioambiental registra 9.762 personas (Siasi/Sesai, 2014); obras de referencia en inglés dan 8.638 para 2018; las asociaciones kayapó y sus socios hablan hoy de unas 12.000 personas en más de 150 aldeas. Los registros del servicio de salud, los censos nacionales y los padrones de las asociaciones no cubren la misma población, y este archivo declara el rango en lugar de elegir una sola cifra.

Hablan mẽbêngôkre, lengua jê septentrional del tronco macro-jê. Lengua y autoestima están aquí estrechamente unidas: los mẽbêngôkre se describen como kaben mei, los que hablan bien, y la oratoria pública en la plaza de la aldea sigue siendo un instrumento real de autoridad. Siete subgrupos actuales —Gorotire, Kubenkrãkẽñ, Kôkraimôrô, Kararaô, Mẽkrãgnoti, Mẽtyktire y Xikrin— descienden de escisiones del siglo XIX. Cada uno conserva sus aldeas, sus líderes y su propia historia de contacto, y los Xikrin son tratados con frecuencia como un pueblo por derecho propio.

Fuentes (6)
  • Akiaboro Kayapó - Kayapo - 149656.jpg
  • COP30 - Patkore Kayapó 01.jpg
  • Mẽbengôkre Kayapó.jpg
  • Mulheres indígenas do povo Kayapó.jpg
  • Tocado de los indios Kayapó-Xikrín. Siglo XX. Museo de América.jpg

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Territorio

El país mẽbêngôkre se sitúa allí donde el bosque ecuatorial cerrado de la cuenca del Xingu empieza a abrirse en cerrado por sus bordes oriental y meridional. Las aldeas se levantan en terreno alto cerca de afluentes de aguas negras y claras —el Iriri, el Riozinho, el Fresco, el Bacajá, el Branco—, lo bastante cerca para el baño y la pesca diarios y lo bastante lejos para escapar de lo peor de la creciente. El año gira sobre dos estaciones: las lluvias de noviembre a abril, cuando las trochas se deshacen, los ríos suben y los insectos se multiplican, y una estación seca de mayo a octubre en la que las familias viajan, cazan lejos, queman y siembran nuevas roças y recogen castaña.

El asentamiento sigue ese ritmo: la aldea es un centro fijo y el bosque una periferia de uso estacional, alcanzada a pie y en canoa.

Los territorios reconocidos forman un bloque casi continuo de unos 10,6 millones de hectáreas a caballo entre Pará y Mato Grosso. Los mayores son la Tierra Indígena Menkragnoti, de unos 4,9 millones de hectáreas, demarcada en 1994, y la Tierra Indígena Kayapó, de unos 3,28 millones de hectáreas, homologada en 1991. A ellas se suman Baú; Capoto/Jarina, con más de 630.000 hectáreas y hogar de los Mẽtyktire; y Badjônkôre, Las Casas, Trincheira/Bacajá y Xikrin do Cateté. El borde conjunto de este mosaico funciona como cortafuegos: las imágenes de satélite muestran una y otra vez dosel intacto dentro de la línea límite y pasto abierto justo afuera, razón por la cual el bloque se describe como el último gran bosque íntegro de la cuenca del Xingu.

Fuentes (6)
  • Encontro Rio Fresco com Xingu - panoramio.jpgcontexto regional
  • ParqueNacionalSerraDoPardo Esperando a chuva no Rio Xingu Ricardo Dagnino 2008.JPGcontexto regional
  • The Xingu River at Altamiracontexto regional

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Lengua

El mẽbêngôkre pertenece a la rama jê septentrional de la familia jê, dentro del tronco macro-jê; sus parientes más próximos son el apinajé, el kĩsêdjê y las lenguas timbira. Los hablantes lo dividen en dos bloques dialectales: el kayapó propiamente dicho, que abarca el habla de las aldeas gorotire, mẽkrãgnoti y mẽtyktire, y el xikrin, hablado en el Cateté y el Bacajá. Las diferencias están sobre todo en el léxico y la entonación y no impiden la comprensión.

Ethnologue contabilizó alrededor de 8.600 hablantes de primera lengua hacia 2010, cifra cercana a toda la población étnica, y la transmisión a los niños sigue siendo la norma. En la mayoría de las aldeas, el mẽbêngôkre es la primera lengua de todos los menores de diez años, y el portugués se adquiere después, de forma desigual, en la escuela o en el pueblo. La lengua es exigente para quien la aprende desde fuera: se apoya en posposiciones, en formas verbales que cambian según el tipo de cláusula y en un amplio inventario de términos corporales y espaciales con función gramatical.

La escritura llegó tarde y sigue con pocos recursos. Una ortografía práctica desarrollada en el trabajo misionero y escolar sostuvo una traducción del Nuevo Testamento concluida en 1996. Las escuelas de aldea enseñan hoy la alfabetización inicial en mẽbêngôkre antes que en portugués, y los maestros kayapó se forman en programas estatales de Pará y Mato Grosso. La documentación se ha reforzado con el programa ProDocult del Museu do Índio, con diccionarios y descripciones gramaticales universitarias y con grabaciones comunitarias hechas por videastas kayapó. El riesgo principal no es la pérdida de hablantes, sino la escasez de material impreso y digital en la lengua, que deja las aulas apoyadas en el portugués incluso donde la lengua hablada goza de plena salud.

Fuentes (6)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Vida diaria y alimentación

La comida empieza en la roça, una huerta talada y quemada en la estación seca y sembrada con las primeras lluvias, normalmente a cuatro o seis kilómetros de camino desde la aldea. Las mujeres son dueñas de estas parcelas y las trabajan. Los básicos son la yuca dulce y la amarga, el boniato, el maíz, el plátano, el ñame, la calabaza y el cará, sembrados en anillos concéntricos y no en hileras rectas, de modo que las especies se den sombra y abrigo. Investigadores que trabajaron con especialistas kayapó han documentado unas 250 plantas alimenticias y 650 medicinales en uso, y una variedad kayapó de boniato entró en la agronomía internacional con el nombre de caiapo.

Los hombres talan, cazan y pescan. Tapir, pecarí de labios blancos, tortuga terrestre, paujil, mono y armadillo son la caza principal. La pesca alcanza su punto álgido en la estación seca, cuando las aguas bajas y claras permiten la pesca colectiva con timbó, planta del monte usada desde antiguo para aturdir a los peces y recogerlos a mano y con cesto. El método de cocina característico es el horno de tierra: un hoyo forrado con piedras calentadas al fuego donde se entierran durante horas paquetes de carne, yuca rallada y palmito envueltos en hojas de plátano, que después se abren y se reparten en la plaza. La yuca también se ralla, se prensa y se tuesta como harina, y el maíz se asa entero o se convierte en tortas espesas.

El calendario estacional y el ritual son el mismo calendario. Las fiestas de nominación e iniciación caen en los meses secos, cuando viajar es fácil y la caza alcanza para alimentar a cientos de invitados, y esos son también los meses de la castaña, recogida en rodales silvestres y vendida a través de las asociaciones kayapó. La castaña ancla hoy la economía monetaria, junto con el aceite de copaiba, la miel, el pequi, la nuez de baru y la harina de yuca comercializados bajo una marca compartida de sociobiodiversidad: ingresos construidos a propósito para competir con las ofertas de madereros y compradores de oro.

Fuentes (6)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Artes

La cultura visual kayapó se lleva puesta. La pintura corporal la hacen las mujeres sobre sus parientes con dos pigmentos: el jugo de jenipapo, que se aplica casi incoloro y se oxida en horas hasta un azul-negro profundo que dura una semana o más, y la pasta roja de urucú. Los diseños de jenipapo van desde líneas paralelas finas y retículas que cubren tronco y extremidades hasta amplios campos macizos en las piernas; el urucú se frota en cara, hombros y pies. A los bebés se les pinta a los pocos días de nacer, y las niñas aprenden el oficio pintando a sus hermanos menores. Preparar la tinta es en sí un saber que se enseña: el fruto verde se pela, se ralla y se prensa, y luego se mezcla con carbón hasta alcanzar el espesor de trabajo.

La plumaria es el otro gran arte kayapó. Para las fiestas se montan diademas radiales de plumas de guacamayo jacinto, loro y oropéndola, bandas emplumadas de brazo y pierna y grandes ornamentos dorsales; algunos hombres mayores aún llevan el disco labial de madera, práctica hoy escasa. Las mujeres hacen ngâp, collares ceremoniales de concha de mejillón de río, cuentas de vidrio y algodón hilado, que llevan adultos y niños en fiestas con nombre propio; hay ejemplares conservados y expuestos en el Museo Nacional del Indígena Americano del Smithsonian. Bandoleras, cinturones y portabebés de abalorios usan bandas geométricas densas en colores fuertemente contrastados.

Los kayapó adoptaron el video muy pronto. El proyecto Mekaron Opoi D'joi, iniciado en 1985, puso cámaras en manos kayapó, y después el Kayapó Video Project y Kukràdjà Nhipêjx formaron cineastas de aldea. El cortometraje Mê'Ok: Nossa Pintura (2014), realizado con el Museu do Índio y encabezado por el artista Bepunu, sigue la pintura corporal desde el pigmento hasta el diseño terminado, y el colectivo de Bepunu ha expuesto en el MASP de São Paulo. Buena parte del conocimiento ceremonial es restringida, y aquí no se publican los significados de diseños concretos.

Fuentes (6)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Actualidad

Los kayapó tienen su tierra como un bloque casi ininterrumpido, y la mayor parte se aseguró en una sola década de demarcaciones alrededor de 1990: la Tierra Indígena Kayapó homologada en 1991, Menkragnoti en 1994, con Baú, Capoto/Jarina, Badjônkôre, Las Casas, Trincheira/Bacajá y Xikrin do Cateté completando el mosaico. La defensa territorial se organiza mediante tres organizaciones kayapó —la Associação Floresta Protegida en el noreste, el Instituto Kabu en el noroeste y el Instituto Raoni en el suroeste—, que entre ellas mantienen puestos de vigilancia, patrullas fluviales y sobrevuelos, y la economía de la castaña y los aceites de bosque. El Fondo Kayapó, capitalizado a través del Fondo Amazonía y administrado con Funbio, financia buena parte de ese trabajo. En los últimos años se completaron un plan de gestión territorial y ambiental y un protocolo de consulta libre, previa e informada para la Tierra Indígena Kayapó.

Entre las figuras públicas están Raoni Metuktire, conocido internacionalmente desde los años ochenta y aún el portavoz indígena más visible de Brasil; Megaron Txucarramãe, ex administrador de Funai; y el fallecido Paulinho Paiakan, organizador del encuentro de Altamira de 1989 que frenó la primera versión de la represa de Belo Monte.

Las presiones son constantes. La minería ilegal de oro opera en los ríos Fresco, Branco y Bacajá, dejando mercurio en el agua y en los peces; cuadrillas madereras entran por caminos de hacienda; la carretera BR-163 y el proyecto ferroviario Ferrogrão multiplicarían el acceso. Belo Monte acabó construyéndose entre 2011 y 2016 en el Xingu, aguas abajo de tierra kayapó. Frente a ello, escuelas y puestos de salud se han ampliado, el número de aldeas ha crecido y delegaciones kayapó han llevado su causa a los campamentos nacionales por la tierra y a la conferencia climática COP30 celebrada en Belém en 2025.

Fuentes (6)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Textiles

El trabajo kayapó (mẽbêngôkre) en fibra está mucho más desarrollado que el tejido de tela, y conviene decirlo con claridad: aquí no existe una tradición de telar comparable a la andina. Se cultiva algodón y se hila a mano, pero su uso principal es funcional y ceremonial: los cordones que amarran las plumas en los tocados, las bandas de brazo y pierna que se llevan en las ceremonias, los cargadores de bebé y las cuerdas de arco. El oficio que absorbe el trabajo a escala textil es el trenzado. La hoja de babasú y de otras palmas se raja y se entrelaza para hacer esteras de dormir y de suelo, paneles de pared para las casas, cernidores, abanicos y cestos de carga que se llevan a la espalda con una cinta apoyada en la frente, de modo que la cestería cumple la función que en otras partes cumplen las bolsas tejidas. Las plantas tintóreas son las dos que sostienen la cultura visual kayapó: el jenipapo (Genipa americana), que se oxida hasta un azul-negro profundo y se usa sobre la piel y sobre algunas fibras, y el urucú o achiote (Bixa orellana), que da el rojo. El adorno es lo que más se conoce internacionalmente: el tocado radial rígido que los registros de museo llaman àkkàpa-ri, la forma krôkrôkti, el casquete de cera de abeja (kutop) donde se inserta la varilla del tocado, los discos labiales que históricamente portaban los oradores, los tarugos auriculares y las bandas de cuentas y plumas. Las fuentes glosan el ideal estético como mereremex, algo así como 'gente que extiende su belleza'. Hay piezas kayapó en el Museu Paraense Emílio Goeldi, el Museu Nacional, el British Museum y varios museos etnográficos europeos, y la producción actual se vende mediante asociaciones comunitarias y plataformas como Origens Brasil.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Cerámica

Los kayapó tienen poca o ninguna tradición cerámica viva, e inventarle una sería falsear. Los panoramas etnográficos publicados sobre la cultura material mẽbêngôkre, incluido el perfil del Instituto Socioambiental, tratan con detalle las calabazas, la fibra trenzada y los utensilios de madera, y nada dicen sobre alfarería. Los recipientes son, en consecuencia, orgánicos. La calabaza, registrada como ngôkôn, es el recipiente estándar para líquidos y el contenedor nombrado para guardar aceite de palma; partida por la mitad sirve de cuenco, cucharón y sonaja. Los cestos y cernidores de palma trenzada se ocupan de los áridos, la mandioca cosechada y los productos del bosque. Morteros, artesas y palas de madera cubren el procesamiento. Buena parte de la cocina kayapó se ha hecho históricamente no en ollas sino en hornos de tierra: los alimentos se envuelven en hojas de banano u otras hojas anchas y se hornean en un pozo caliente, técnica que elimina la necesidad cotidiana de vasijas cocidas. Hoy las ollas de aluminio y esmalte obtenidas por comercio hacen casi todo el hervido en las cocinas de aldea. Conviene señalar una salvedad en vez de zanjarla. La idea de que los jê del norte y del centro, como los kayapó y los xavante, simplemente 'carecían de cerámica' fue una lectura europea de los siglos XIX y XX sobre lo que esos observadores llamaban una base material pobre, y arqueólogos que trabajan la cultura material macro-jê han sostenido que ese encuadre refleja tanto la expectativa colonial como la evidencia, pues la cerámica hallada en el Brasil central se atribuía rutinariamente al contacto tupí o colonial y no a manos jê. Lo seguro es afirmar que hoy no hay un oficio alfarero kayapó documentado y vivo, no que los jê nunca hicieran ollas.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Música y danza

La vida pública kayapó es cantada. El texto del Instituto Socioambiental describe el ritual como algo construido con cantos y recitativos de notable complejidad, enseñados por líderes veteranos que custodian el repertorio, y señala una clase específica de cantos de bendición que se entonan cuando objetos, alimentos o personas nuevas ingresan a la aldea: un acto musical de incorporación, no un entretenimiento. El canto colectivo masculino en la plaza central, a menudo al alba y al atardecer, es el rasgo más audible de una aldea kayapó; las mujeres mantienen sus propios repertorios corales y conducen ciertas secuencias. El estilo vocal es colectivo y antifonal, con un fuerte impulso rítmico aportado por el cuerpo: pisadas en fila o en círculo, palmas y sonajas — maracas de calabaza en la mano y ristras de semillas y cáscaras atadas al tobillo y la rodilla, que convierten a los propios danzantes en la sección de percusión. Los instrumentos de viento melódicos no aparecen de forma destacada en el registro publicado. Una parte importante del repertorio no es de libre acceso: los cantos que pertenecen a las ceremonias de nominación tienen dueño, se enseñan bajo autoridad y están ligados al estatus ritual, y esta ficha no los reproduce, ni los resume, ni los ordena. Lo que circula públicamente lo hace en términos kayapó. El Proyecto de Video Kayapó, iniciado a fines de los años ochenta con el antropólogo Terence Turner, puso cámaras en manos kayapó y produjo registros de canto y danza controlados por las comunidades, y la interpretación kayapó aparece también en el acervo de Vídeo nas Aldeias. Hoy la transmisión corre por los mayores descritos expresamente como maestros de canto, por las escuelas de aldea que han incorporado el trabajo de repertorio y por los grandes encuentros intercomunitarios, donde los cantores jóvenes aprenden interpretando.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Vida ceremonial

Lo que puede decirse públicamente de la vida ceremonial kayapó tiene que ver sobre todo con su forma y su función social, y ahí se detiene esta ficha. El Instituto Socioambiental describe un ciclo de unos doce rituales de nominación distintos, cada uno de meses y no de días, en los que entre dos y cinco niños son honrados a la vez y acompañados por dos o más amigos rituales tomados fuera de la familia inmediata. Las fuentes públicas los presentan como exigentes y tomados con seriedad: se señala que se consideran una empresa arriesgada, porque los nombres conferidos provienen de fuentes naturales poderosas. Su función social es legible desde fuera: enlazan casas no emparentadas mediante la amistad ritual, distribuyen prestigio y posición ceremonial, marcan la carrera ritual de los líderes que poseen y enseñan los cantos, y fijan el ritmo del año aldeano, ya que preparar uno absorbe la caza, la roza y los viajes de toda una temporada. El escenario es arquitectónico. La plaza y la casa de los hombres son donde ocurren las fases públicas, y el anillo de casas alrededor es a la vez público y contrapeso doméstico. Las comunidades kayapó hablan de este material en público de manera deliberada y selectiva: mediante su propio trabajo audiovisual, mediante asociaciones que publican planes de gestión territorial y protocolos de consulta para la Tierra Indígena Kayapó, y mediante líderes que presentan la ceremonia como prueba de un orden político vivo y no como folclore. Se omite aquí a propósito: el contenido, el orden y las etapas internas de las fiestas de nominación; los nombres conferidos; los cantos asociados; y el significado de los diseños de pintura corporal. Ese es conocimiento reservado, y describirlo no le corresponde al archivo.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Salud y medicina

El conocimiento de plantas forma parte de la competencia doméstica kayapó ordinaria, no de una profesión aparte. El Instituto Socioambiental señala que los especialistas examinan el color y la composición del suelo antes de abrir una roza, y que en los bordes se siembran comúnmente plantas medicinales: la salud incorporada al paisaje agrícola y no recolectada solo en el bosque. El conocimiento especialista más profundo lo sostienen los curadores, referidos en la literatura etnográfica como wayanga, y se aprende por aprendizaje largo y transmisión personal, no por instrucción; el acceso lo controla quien lo posee. Esta ficha nombra plantas solo a nivel de categoría — el jenipapo, el urucú y una amplia farmacopea del bosque se usan en contextos de curación — y no da preparaciones, partes de planta, dosis ni métodos: ese detalle es propiedad intelectual de la comunidad. La atención estatal llega a las aldeas kayapó por medio de la SESAI y los Distritos Sanitarios Especiales Indígenas. Los reportes sobre el DSEI Kayapó en Pará describen unas 75 comunidades y cerca de 6.700 personas atendidas desde un número reducido de unidades básicas, con un distrito aparte para el territorio kayapó de Mato Grosso, y con enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes ya significativas. La COVID-19 fue grave: las cifras del inicio de la pandemia en el DSEI Kayapó registraron centenares de casos confirmados y varias muertes, mientras un estudio serológico publicado entre los xikrin del Bacajá halló cerca del 15 por ciento de una población de 1.818 personas infectada, con siete muertes. El reparto de beneficios ha sido disputado. El largo comercio de aceite de castaña de The Body Shop con A'Ukre y Pukanu, iniciado en 1991, fue cuestionado por lo poco que de los ingresos llegaba a las comunidades y por el uso de la imagen de un líder; la empresa rechazó las críticas, y el caso debe leerse como no resuelto.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Lectura actual

Arquitectura

La aldea kayapó es un diagrama de la sociedad kayapó. Las casas forman un anillo o herradura alrededor de una gran plaza despejada, con senderos radiales que van de cada casa al centro y hacia afuera, a las rozas, el río y el bosque. En el centro o cerca de él se alza la casa de los hombres — registrada como ngà y como ngôbe —, el edificio donde las asociaciones políticas masculinas se reúnen a diario y donde se discuten las decisiones públicas; varias descripciones la ubican hacia el lado oeste del claro más que exactamente en el medio, y algunas comunidades tienen más de una, variación que conviene señalar y no alisar. Las casas familiares son rectangulares, sin divisiones internas, y de tamaño ajustado al grupo doméstico. La cubierta tiene fuerte pendiente y va techada con hoja de babasú; tres paredes se cierran con esteras trenzadas de la misma palma y la cuarta se abre a la plaza como una amplia varanda; la cumbrera se amarra a los apoyos con fibra de embira. Adentro, el piso sin divisiones se sectoriza informalmente entre las familias nucleares que lo comparten. La disposición tiene una lectura social explícita en la literatura publicada: el centro es la arena de la vida política colectiva, pública y masculina, y el anillo circundante es espacio femenino, organizado en torno a las relaciones domésticas, el parentesco y el afecto, con una residencia posmarital que traslada a los hombres a la casa de sus esposas. La práctica constructiva está cambiando. Madera aserrada, ladrillo, pisos de cemento, techos de zinc y fibrocemento, agua entubada y paneles solares han entrado en muchas aldeas, junto a escuelas, puestos de salud y casas de radio que ocupan posiciones en el anillo. La geometría de plaza y casa de los hombres ha sobrevivido en general a esas sustituciones, y las aldeas nuevas fundadas por escisión se siguen trazando sobre ella.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Geografía pública generalizada

Kayapó generalized public centroid

Centroide generalizado: -7.80, -53.80

Medios

Medios públicos

  • Ilustración de paisaje para Kayapó
  • Akiaboro Kayapó - Kayapo - 149656.jpg
  • COP30 - Patkore Kayapó 01.jpg
  • Encontro Rio Fresco com Xingu - panoramio.jpg
  • Mẽbengôkre Kayapó.jpg
  • Mulheres indígenas do povo Kayapó.jpg
  • Tocado de los indios Kayapó-Xikrín. Siglo XX. Museo de América.jpg
  • ParqueNacionalSerraDoPardo Esperando a chuva no Rio Xingu Ricardo Dagnino 2008.JPG
  • The Xingu River at Altamira