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Perfil de pueblo

Yanomami

Los yanomami son uno de los pueblos indigenas mas numerosos de la Amazonia que entraron en contacto sostenido con las sociedades nacionales apenas en el siglo XX. Constituyen un conjunto cultural y linguistico de cuatro pueblos estrechamente emparentados que hablan lenguas de la familia yanomami, entre ellas yanomae, yanomami, sanima y ninam, consideradas por los linguistas una familia independiente dentro de Sudamerica. Su territorio abarca las colinas selvaticas de la divisoria Orinoco-Amazonas a ambos lados de la frontera entre Brasil y Venezuela, en los estados brasilenos de Roraima y Amazonas y en el sur de Venezuela. Muchas comunidades habitan grandes casas colectivas circulares llamadas yano o shabono, cada una de las cuales funciona como unidad politica y economica autonoma. La subsistencia combina huertos itinerantes de platano, yuca y otros cultivos con la caza, la pesca y la recoleccion en zonas concentricas de uso del bosque. El parentesco, las alianzas entre comunidades y los elaborados rituales funerarios y de fiestas intercomunitarias estructuran la vida social, con decisiones tomadas por consenso y sin autoridad centralizada. En Brasil, la Tierra Indigena Yanomami, de unos 9,6 millones de hectareas, fue homologada en 1992, y el censo de 2022 la registro como la tierra indigena mas poblada del pais. La amenaza documentada mas grave sigue siendo la mineria ilegal de oro, que ha traido contaminacion por mercurio, enfermedades y violencia; en 2023 Brasil declaro una emergencia sanitaria en el territorio e inicio operaciones de retirada de los mineros. Las organizaciones yanomami, incluidas las asociaciones lideradas por el chaman y vocero Davi Kopenawa, hacen campana internacional por la proteccion de su selva.

Brazil · Venezuela

Nombres y región

Orinoco and northern Amazon headwaters

Nombres preferidos

Yanomami

También conocido como

Yanomamï · alternateYąnomamö · alternate

Historia

Lectura pública de la historia

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Historia

Los yanomami toman su nombre de su propia palabra para seres humanos: en la expresión yanõmami thëpë el término distingue a las personas de animales, espíritus y forasteros. Viven en el extremo norte de la cuenca amazónica, a ambos lados de la frontera Brasil-Venezuela: en Brasil, en los estados de Roraima y Amazonas; en Venezuela, en la región del alto Orinoco, en el estado Amazonas. Están entre los pueblos más numerosos de América que aún viven principalmente en su propia tierra y de su propia comida, y comparten su territorio brasileño con los Ye'kwana, un pueblo vecino de lengua e historia distintas.

Las cifras de población difieren mucho según la fuente y la fecha, y este archivo informa del rango y no de un número único. El Instituto Socioambiental ha registrado 12.795 personas en Brasil (censo de comunidades de 1999) y unas 11.341 en Venezuela (2011). Obras de referencia en inglés dan 19.420 para Brasil en 2011 y 16.069 para Venezuela en 2009. Los informes del gobierno brasileño y del servicio de salud de 2024 y 2025 describen unas 33.000 personas en 376 comunidades solo dentro de la Tierra Indígena Yanomami, y algunos recuentos que suman ambos países llegan a 38.000. El aumento refleja tanto un mejor censo como una recuperación demográfica real.

Hablan lenguas de la familia yanomami, sin parentesco demostrado con ninguna otra familia de Sudamérica. La sociedad yanomami no tiene jefes en el sentido que los forasteros esperan: cada comunidad conduce sus propios asuntos, y la influencia descansa en la persuasión, la generosidad y el parentesco antes que en un cargo. Algunos grupos yanomami permanecen en aislamiento y evitan el contacto, hecho reconocido por la política brasileña y una de las razones por las que el territorio se administra como una sola unidad protegida.

Fuentes (5)
  • Yanomami display, Museu do Índio de Manaus

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Territorio

La Tierra Indígena Yanomami en Brasil abarca unas 9.664.975 hectáreas, aproximadamente 96.650 kilómetros cuadrados, en los estados de Roraima y Amazonas. Fue homologada por decreto presidencial el 25 de mayo de 1992 tras una larga campaña internacional, y sigue siendo una de las mayores áreas indígenas protegidas del mundo. Del lado venezolano, la Reserva de Biosfera Alto Orinoco-Casiquiare, creada en 1993, cubre una extensión comparable del mismo bosque, de modo que ambos Estados protegen en conjunto un bloque transfronterizo continuo.

La tierra es bosque tropical húmedo denso que asciende hacia las tierras altas de la Sierra Parima, la divisoria que separa las cabeceras del Orinoco de los afluentes septentrionales del Amazonas. Ríos como el Uraricoera, el Mucajaí, el Catrimani, el Demini y el Marauiá drenan el lado brasileño; el alto Orinoco, el venezolano. Buena parte del terreno está quebrada por cerros y raudales, lo que históricamente limitó el acceso fluvial y dio a las comunidades del interior una protección que los pueblos de tierras bajas no tuvieron.

Las lluvias son abundantes y se concentran en una estación húmeda que va aproximadamente de abril o mayo hasta septiembre, con un tramo más seco al cambio de año en que los viajes, la caza lejana y las visitas entre comunidades se vuelven más fáciles. El asentamiento responde directamente al suelo y a la caza. Una comunidad cultiva un conjunto de huertas durante algunos años, luego abre terreno nuevo y con el tiempo traslada el sitio de la casa, de modo que el mapa de aldeas no es fijo a lo largo de una generación. La forma de vivienda varía por región: unos grupos levantan una gran casa colectiva en torno a un espacio central abierto; otros, un conjunto de casas rectangulares agrupadas en aldea.

Fuentes (5)
  • PARNA Pico da Neblina Cesar Augusto Chirosa Horie (11).jpgcontexto regional
  • Salida de campo en Alto Orinoco, Amazonas.jpgcontexto regional

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Lengua

El yanomami es una familia lingüística independiente, sin parientes demostrados en el resto de Sudamérica. Suele dividirse en cuatro variedades, escritas en distintas fuentes como yanomae, yanomami o yanomamö, sanima o sanumá, y ninam o yanam. Forman una cadena más que un conjunto de lenguas nítidamente delimitadas: las comunidades vecinas se entienden sin dificultad, las lejanas mucho menos, y las diferencias locales de habla se notan de valle en valle. El número de hablantes sigue en general a la población étnica a ambos lados de la frontera, lo que convierte esta en una de las situaciones lingüísticas indígenas más sanas de la Amazonía.

La transmisión es prácticamente completa. Los niños crecen monolingües y adquieren el portugués o el español más tarde, si acaso, por la escuela, el trabajo sanitario o el comercio. Esa fortaleza es también un problema práctico: muchos adultos, sobre todo mujeres de comunidades del interior, no hablan la lengua nacional, de modo que las emergencias de salud y las negociaciones territoriales dependen mucho de un puñado de intérpretes bilingües.

Los sistemas de escritura se desarrollaron primero en el trabajo misionero y lingüístico del siglo XX y se han rehecho después con participación comunitaria. La escolarización bilingüe en Brasil funciona en parte a través de las asociaciones yanomami junto con los servicios educativos estatales y federales, con maestros yanomami formados en cursos específicos y material escolar producido en la lengua. Existen diccionarios, descripciones gramaticales y amplios archivos sonoros para varias variedades, y la autoría yanomami es hoy visible en letra impresa: el libro A Queda do Céu, publicado con el antropólogo Bruce Albert, puso en circulación internacional un relato yanomami extenso del mundo y ha sido traducido a varios idiomas.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Vida diaria y alimentación

La subsistencia yanomami descansa en las huertas, y la huerta descansa en el plátano. Las parcelas se abren talando y quemando un trozo de bosque y se siembran sobre todo con plátanos de cocción, que las estimaciones publicadas sitúan en hasta tres cuartas partes de las calorías consumidas. A su alrededor crecen yuca amarga y dulce, boniato, taro, ñame, caña de azúcar, papaya, maíz, tabaco, algodón y el pijuayo o chontaduro, cuyo fruto anaranjado y feculento se hierve en temporada y se come en cantidad. Una parcela rinde bien unos pocos años antes de que el suelo y la maleza obliguen a abrir otra, de modo que una comunidad tiene siempre huertas en varias etapas a la vez.

Los hombres talan, cazan y fabrican armas; las mujeres siembran, desyerban, cosechan, cargan la cosecha a casa en cestos cónicos sujetos con una cinta a la frente, procesan la yuca, traen agua y leña e hilan algodón. La caza se hace con arcos largos y flechas de puntas distintas para aves, monos y caza mayor: tapir, pecarí, armadillo, paujil. La pesca suele ser colectiva, con bejuco venenoso machacado en tramos someros de aguas bajas, de modo que participan familias enteras.

La recolección llena los huecos y marca las estaciones. La miel silvestre es un hallazgo apreciado; se comen frutos de palma como el açaí y la bacaba, castañas, frutos del bosque, cangrejos de tierra, hongos y larvas de palma. Los plátanos se asan al fuego, se hierven o se machacan en una sopa o bebida espesa que puede compartirse de un mismo recipiente; la yuca se ralla, se prensa para expulsar su veneno y se tuesta en harina o en torta. El ingreso monetario es pequeño e irregular —alguna venta de artesanía, prestaciones estatales y empleo asalariado como agentes de salud, maestros y monitores territoriales— y la mayor parte de la comida todavía se cultiva, se caza o se recoge.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Artes

La cultura material yanomami se hace casi por entero con el bosque y está pensada para usarse. La cestería es el oficio más visible: altos cestos cónicos de carga sostenidos con una cinta en la frente, bandejas planas y cedazos y coladores de tejido cerrado para la yuca, trenzados con bejuco y fibra de palma. Algunos cestos quedan lisos; otros llevan diseños geométricos rotundos aplicados con carbón y urucú, y son esas piezas decoradas las que más se ven en colecciones de museo y en las ventas de artesanía que traen dinero a las comunidades. El algodón se hila a mano y se trabaja en hamacas, cuerdas y las bandas de brazo y pierna que llevan hombres y mujeres.

La apariencia personal concentra buena parte de la estética. El urucú rojo se aplica sobre la piel en líneas, puntos y bloques; el plumón blanco se usa como adorno; en muchas comunidades se llevan varillas pulidas de palma o madera atravesadas en el tabique nasal perforado y alrededor de la boca, y las mujeres llevan palillos finos en el labio inferior y las mejillas. Plumas de guacamayo y tucán se montan en brazaletes. Los arcos se cortan de madera densa de palma y son de una longitud poco común, con puntas distintas según la presa: una punta lanceolada de bambú, otra con lengüetas, otra roma para aves.

El canto y la oratoria son centrales en la vida yanomami, pero sus ocasiones y contenidos se tratan aquí como restringidos y no se describen. Lo que sí es de exhibición pública es el registro visual y la obra de los propios artistas yanomami. Las fotografías de Claudia Andujar, realizadas desde los años setenta, han recorrido el mundo bajo el título La lucha yanomami. Dibujantes yanomami como Joseca Mokahesi, André Taniki y Ehuana Yaira han expuesto en la Fondation Cartier de París y en la Bienal de Venecia.

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Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Actualidad

La Tierra Indígena Yanomami fue homologada en 1992 tras una campaña impulsada desde 1978 por la Comissão Pró-Yanomami, fundada por la fotógrafa Claudia Andujar junto con Carlo Zacquini y Bruce Albert. Desde 2004 la principal organización yanomami es Hutukara Associação Yanomami, cuyo presidente de larga trayectoria, Davi Kopenawa, recibió el Right Livelihood Award en 2019; otras asociaciones son Wanasseduume Ye'kwana, Kurikama, Texoli y Hwenama, y ambos pueblos actúan de forma conjunta mediante un foro de líderes.

La minería ilegal de oro es la amenaza determinante. Se estima que 20.000 mineros entraron en el territorio a finales de los años ochenta, trayendo malaria y sarampión; la invasión se reanudó a gran escala entre 2019 y 2022, contaminando los ríos con mercurio, disparando la transmisión de malaria y hundiendo la producción de alimentos en los valles más golpeados. En enero de 2023 el gobierno federal brasileño declaró una emergencia de salud pública en el territorio e inició operaciones sostenidas de desalojo. El monitoreo oficial e independiente registra desde entonces una caída abrupta: la superficie minada pasó de unas 4.570 hectáreas en marzo de 2024 a unas 269 hectáreas en febrero de 2025, una reducción cercana al 91 por ciento, mientras el número de trabajadores de salud en el territorio subió de 690 a 1.759 durante 2024 y las muertes por desnutrición cayeron alrededor de un 68 por ciento en dos años.

La emergencia no ha terminado. Grupos mineros más pequeños y móviles se han adaptado y siguen dentro de la tierra; el mercurio persiste en los peces y en las personas ya expuestas; las tasas de malaria y desnutrición siguen altas para los estándares nacionales. Las condiciones del lado venezolano están mucho menos monitoreadas. Los servicios de salud se prestan a través de un distrito sanitario yanomami específico, y las organizaciones yanomami y ye'kwana siguen exigiendo un plan permanente de protección en lugar de operaciones de emergencia repetidas.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Textiles

El trabajo yanomami es trabajo de fibra; no hay una tradición de tela de telar que describir. Los objetos centrales son los cestos, y los hacen las mujeres con una precisión que los ha llevado a galerías de diseño en el extranjero. Dominan dos formas con nombre. El wii (también escrito wiia) es un cesto de carga alto, de tejido cerrado y fondo redondeado, hecho con bejuco titica, que se lleva a la espalda con una cinta apoyada en la frente y sirve para traer la cosecha de la roza y la leña. El xotehe es una bandeja o cesto frutero poco profundo del mismo bejuco, trabajado en tejido cerrado para contener alimentos o en tejido abierto para la pesca. La decoración es integral y no añadida: las líneas oscuras se logran incorporando hebras de un hongo negro llamado përisi o tiras de raíz ennegrecida de paxiubinha, y las superficies se pintan con urucú — llamado onoto en la literatura venezolana — con el mismo repertorio gráfico que aparece sobre la piel. El carbón, masticado hasta hacer pasta, aporta un segundo negro. El algodón se hila y se usa en bandas de brazo y pierna, amarres y cordelería, y las hamacas de algodón circulan hoy ampliamente, aunque las de corteza y tira de bejuco son la forma más antigua. El adorno personal incluye plumas y flores frescas en las reuniones, bandas de brazo y pierna, y varillas finas atravesadas en el tabique nasal y en las comisuras de la boca. La cestería es además una estrategia de ingreso en términos yanomami: la Asociación Hutukara, junto con el Instituto Socioambiental, publicó un catálogo de arte yanomami dedicado a la cestería y su lenguaje gráfico, y coordina la producción de decenas de comunidades para su venta por canales de comercio justo y de diseño en Brasil y en el exterior.

Fuentes (5)
  • Yanomami basket (American Museum of Natural History)
  • National Museum of Ethnology, Osaka - Twined carrying basket - Yanoama people in Venezuela - Collected in 1974.jpg
  • Inneres eines Schabono 1.jpg

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Cerámica

Los yanomami no tienen un oficio cerámico documentado de importancia, y esta ficha no va a fabricarle uno. Las obras generales de referencia y el perfil del Instituto Socioambiental describen los recipientes yanomami en términos de cestería y calabazas, y no dan cuenta alguna de preparación de la arcilla, modelado ni cocción. La vasija de barro no está ausente como idea — en la cosmología yanomami publicada se nombra un espíritu de la olla de barro entre los espíritus domésticos —, pero eso es una referencia a las ollas, no evidencia de una tradición alfarera en actividad, y la distinción importa. Lo que las casas yanomami usan realmente es sencillo. Las calabazas, secadas y cortadas, contienen agua y otros líquidos y sirven de cuencos y cucharones. Los cestos, en sus dos formas principales, cargan y guardan casi todo lo demás, con tejidos cerrados cuando la bandeja debe contener alimento. Tramos de bambú y otras cañas segmentadas sirven de tubos y estuches, incluso para pigmentos y puntas de flecha. Las hojas se usan constantemente como envoltorio desechable, plato y envoltura de cocción, y la comida se asa directamente o se hornea envuelta en hojas más que hervirse en una vasija. Las ollas de metal obtenidas por comercio y por el contacto con misiones y puestos de salud se han vuelto desde hace mucho el recipiente de cocina normal en la mayoría de las comunidades, uno de los cambios materiales más visibles desde mediados del siglo XX. Una salvedad honesta: la literatura accesible sobre cultura material yanomami es mucho más delgada en recipientes que en cestería y adorno, y la ausencia de descripción en fuentes de síntesis no equivale a probar que jamás se trabajara el barro en alguna región yanomami.

Fuentes (5)

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Música y danza

Esta sección es deliberadamente breve, porque casi todo lo que podría escribirse sobre el canto yanomami está dentro de dominios que este archivo no describe. Los relatos públicos disponibles sobre la interpretación vocal yanomami son, de manera abrumadora, relatos de práctica ceremonial, funeraria y chamánica, y la instrucción que rige este perfil es absoluta al respecto: existen, están restringidos, y aquí no se expone nada más — ni textos, ni descripción melódica, ni secuencias, ni ocasiones asociadas a contenidos. Lo que sí puede decirse sin pisar ese terreno tiene que ver con quién controla el registro y cómo se transmite. Las comunidades yanomami tienen una voz pública consolidada en la Asociación Hutukara, que desde 2004 habla por muchas comunidades sobre el modo en que se representa la vida yanomami, y el relato público autorizado del pensamiento yanomami ante el mundo es el libro elaborado durante décadas por Davi Kopenawa con el antropólogo Bruce Albert, explícito sobre los límites de lo que debe repetirse fuera. El diálogo ceremonial formal entre comunidades visitantes y anfitrionas está documentado en la literatura etnográfica como una forma oratoria distintiva, y puede señalarse su existencia, pero su contenido no se reproduce aquí. Existen grabaciones de canto yanomami en archivos de investigación y en contextos de cine y exposición, y algunas han circulado con participación comunitaria; como las condiciones de consentimiento varían según la grabación y no son verificables a distancia, no se recomienda aquí ninguna edición concreta como de uso libre. La transmisión no es institucional. Los niños aprenden viviendo dentro de una casa comunal donde se canta a su alrededor, y los repertorios especializados se transmiten por aprendizaje personal prolongado bajo la autoridad de quienes los poseen.

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Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Vida ceremonial

Para los yanomami esta ficha nombra y se detiene. La vida ceremonial, funeraria y chamánica yanomami está ampliamente documentada en la literatura etnográfica y es, además, según las declaraciones públicas yanomami, la parte de su vida que con más insistencia ha sido tomada y publicada sin permiso. Este archivo registra por tanto únicamente que esas prácticas existen — incluidos los grandes encuentros intercomunitarios que la literatura llama reahu y los complejos funerarios y chamánicos centrales al pensamiento yanomami — y no describe ninguna. Ni etapas, ni participantes, ni sustancias, ni cantos, ni calendario, ni significados. Lo que sí cabe en un archivo público es la ética y la política del propio registro. La insistencia yanomami en controlar cómo se representa la ceremonia no surgió en abstracto: siguió a décadas en que investigadores y equipos de filmación registraron material ceremonial y funerario, lo publicaron internacionalmente y, en el episodio más disputado, recolectaron en los años sesenta miles de muestras de sangre que quedaron casi cincuenta años en instituciones norteamericanas. Cuando esas muestras fueron devueltas en 2015, los yanomami las trataron según sus propios protocolos, y la cobertura periodística de aquella devolución es en sí misma una lección de por qué aquí se omite el detalle. Hoy la interfaz pública es institucional y basada en el consentimiento: la Asociación Hutukara y el Instituto Socioambiental publican en términos yanomami, los protocolos de consulta establecen cómo deben acercarse los de fuera, y los líderes yanomami hablan en foros nacionales e internacionales sobre tierra, minería y salud manteniendo el contenido ceremonial fuera de ese registro público. El resumen correcto es que la vida ceremonial yanomami es rica, está viva y no nos corresponde narrarla.

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Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Salud y medicina

Esta sección se atiene por completo al material de sistema de salud reportado públicamente. El conocimiento curativo yanomami reside dentro de la práctica chamánica, que este archivo no describe; se nombra como existente, es propiedad intelectual de la comunidad, y no se dan plantas, preparaciones ni métodos. La provisión estatal opera mediante la SESAI y el Distrito Sanitario Especial Indígena Yanomami, uno de los mayores y logísticamente más difíciles de Brasil, que atiende a una población dispersa en Roraima y Amazonas por río y por aire. El registro epidemiológico desde el contacto es grave. El sarampión, la gripe y la tos ferina causaron alta mortalidad en el siglo XX. La malaria fue introducida a gran escala por los garimpeiros en los años ochenta y se volvió endémica; a un programa dirigido por la CCPY y la organización Urihi se le atribuye una reducción cercana al 45 por ciento en la incidencia de malaria entre los yanomami de Brasil entre 1998 y 2001, un éxito inusualmente bien documentado que no se sostuvo. El mercurio de la minería ha contaminado peces y ríos. En enero de 2023 el Ministerio de Salud de Brasil declaró una emergencia de salud pública de importancia nacional en territorio yanomami por desnutrición infantil, malaria y contaminación asociada a la minería, con unos veinte mil mineros ilegales presentes entonces; el gobierno federal calificó la conducta de la administración anterior como genocidio, encuadre políticamente disputado que debe leerse como tal. Sobre el material genético: miles de muestras de sangre tomadas a comunidades yanomami en los años sesenta permanecieron en varias instituciones de Estados Unidos, en los años noventa se extrajo ADN de algunas sin consentimiento, y en 2015 se repatriaron 2.693 muestras. Las acusaciones asociadas de mala conducta científica fueron formalmente rebatidas por genetistas y organismos profesionales y siguen sin resolverse.

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Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

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Arquitectura

La casa comunal yanomami es una de las formas construidas más distintivas de las tierras bajas de América del Sur. Se la conoce como yano o xapono en Brasil y, con más frecuencia, como shabono en Venezuela, y es una única estructura anular u ovalada que encierra una plaza central abierta, en lugar de un conjunto de viviendas separadas. El Instituto Socioambiental distingue formas regionales: los grupos del este y del oeste construyen el perfil de techo cónico o de cono truncado, mientras que los del norte y noreste levantan casas rectangulares. La cubierta continua desciende hacia adentro desde una pared exterior alta de postes hasta un borde interior abierto, dejando la plaza descubierta al cielo. Los materiales provienen del entorno inmediato — palma para el techo, postes, varas, lianas y bejucos para amarrar — y la construcción es colectiva, con cada familia responsable del tramo sobre su propio fogón. Adentro no hay paredes. Las áreas familiares se marcan por los postes de apoyo, por el fogón y por las hamacas colgadas entre postes, de modo que el espacio doméstico se define por el mobiliario y el fuego y no por tabiques. La población va de unas decenas de residentes a más de un centenar. La lectura social es directa: el Instituto Socioambiental describe cada casa comunal como una unidad económica y política autónoma, y el anillo de fogones que mira a una plaza compartida hace que la autonomía doméstica y la visibilidad colectiva sean estructuralmente simultáneas. Las casas no son permanentes. La palma se degrada y se acumula la infestación de insectos, de modo que la casa suele reconstruirse en un ciclo de unos cuatro a seis años, a menudo coincidiendo con el agotamiento de rozas y caza y con el traslado. La práctica constructiva cambia allí donde la obra de misiones, escuelas y puestos de salud ha introducido madera aserrada, casas familiares rectangulares separadas y techos metálicos.

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  • Inneres eine Schabono 2.jpg

Culturas Editorial Team / 27 ago 2026

Geografía pública generalizada

Yanomami generalized public centroid

Centroide generalizado: 2.90, -64.20

Medios

Medios públicos

  • Ilustración de paisaje para Yanomami
  • Yanomami basket (American Museum of Natural History)
  • Inneres eine Schabono 2.jpg
  • Yanomami display, Museu do Índio de Manaus
  • National Museum of Ethnology, Osaka - Twined carrying basket - Yanoama people in Venezuela - Collected in 1974.jpg
  • PARNA Pico da Neblina Cesar Augusto Chirosa Horie (11).jpg
  • Salida de campo en Alto Orinoco, Amazonas.jpg
  • Inneres eines Schabono 1.jpg